Niabel's profile☁☆☁ BlogListsGuestbook Tools Help

Blog


    12/26/2007

    Entre tres, sólo una--A Doll's red thread

     
    Te trastornas, te inquietas, no duermes en paz. ¿Qué tiene esa persona, qué es lo que hace que te afecte de esa manera? Buscas insistentemente, cuando encuentras, te arrepientes de lo hecho. ¿Hasta cuándo? ¿A tanto llega tu masoquismo? Dijiste una vez que había sido enterrada en el pasado, sus restos incinerados, sus memorias borradas. ¿Qué es lo que hace que no puedas olvidar? ¿En qué profundidades de tu mente cayó esa reminiscencia?
     
    Agresiva, pasiva. Gritaste cosas horribles aquella vez, ¿recuerdas? Te heriste de la peor forma para mitigarlo, pero aún así, nada pudo desvanecerlo, ni el dolor que ofreciste a cambio, ni siquiera la felicidad engañosa que le diste para sanar. Aún lo evocas, aún sabes cuál es su nombre e inconscientemente puedes encontrarlo. ¿Es que los caminos están cruzados? ¿Tu hilo rojo está atado a su meñique? O es tu propio deseo lo que te guía...siempre te ha gustado lo prohibido, lo que está fuera de tu alcance. Y nadie tan inalcanzable, vedado para ti, que esa persona. Tus labios dirán que la repudias, que no quieres verla nunca frente a ti, pero el morbo en tus ojos habla solo. Apeteces probar ese veneno, sólo por experimentar cómo reacciona con el tuyo...
     
    No quiero estar cerca de esa persona. Ni verla, presentirla, saber qué hace. No quiero saber. Lo dejé en claro y lo mantengo. ¿Qué es, entonces, esa atracción que me lleva? Esta hambre que nada calma, esta duda que me acompaña siempre. ¿Se desvanecerá, acaso, cuando por fin esté en su presencia? Me causa malestar y repudio la sola idea, pero me embelesa cuando en mi vigilia lo pienso...
     
    Deberías desechar esos pensamientos. O enfrentarlos. ¿Qué sería peor? ¿Qué sería mejor? Pero sé que ambas posibilidades afectarían tu -de por sí- frágil contextura. No es el momento, ni siquiera el lugar en el que habitan es el mismo. Confrontar o refugiarse. Desconozco cómo es que puedes hacer ambas a un tiempo, ¿o será el efecto del hilo rojo? Tienes demasiados destinos, estás entrelazada con tantos...
     
    Si es tu deseo, realízalo; sabes que nada me dará más beneplácito que el prestarme a tus juegos. Esa persona me gusta, me es agradable, pero a la vez, me repugna y la repelo. ¿Interesante, no te parece? Ese es el material del que están hechas las perversiones; cuanto más detestable, más éxtasis me provoca. Todo esto calienta mi sangre como no tienes idea, la savia de nuestro cuerpo fluye rica, nutritiva, esperando preparar el lecho sobre el cual descansarán nuestras delicias. Quedan entonces sólo dos opciones: regordearnos por completo en el asco que nos provocan nuestros goces, o vivir soñando y anhelando probar de esa fruta que nos hemos negado por cuenta propia...
     
    Estoy impedida para las decisiones. ¿Por qué me resulta tan difícil? Tal vez es el espacio, o el tiempo que me estoy tomando. ¿Cómo discernir, si lo que quiero es deleitarme en mi propio ego y no compartir sus mieles? Sin embargo, quiero catar de esa persona, esos vinos de los que estoy segura, está hecha su esencia. Si no fuese mi enemiga, mi amante sería, estamos hechas de lo mismo, aunque no sé si nos terminaríamos fundiendo o repeliendo mutuamente...Todo dependería de qué tan fuerte sea nuestro hilo rojo...
     
    (Sueñas con aquello que pudo ser, pero que tu propio egoísmo descartó; es tu culpa pero aún sabiendo esto, los deseos insulfados por la Ninfa elevan la libido que juraste reservar sólo para él...Incluso yo me hallo confusa, entre resolver qué es lo mejor para tu ser, qué puedo hacer yo, tu Monstruo, si la Muñeca se ha vuelto peor que yo misma...?)
     
     

    Jabberwock

     
    Juguemos a que tú eres el fantasma y yo el ejército que te busca
    internándonos en el bosque de nuestra casa
    juguemos a que estamos ausentes, que estamos muertos
    y la madreselva crece en nuestros cuerpos inertes.
    Pretendamos lo que ya sabemos, pretendamos intercambiarnos
    yo manipularé tu alma y tu mi razón entera
    percatémonos, eso sí, bastante tarde y sin remedio
    que estamos hablando de algo ya pasado.
     
    Juguemos, ego mío
    a que estamos solos tú, yo y la libido, en este inmenso desierto
    que me sabe más a amargura que a soledad
    bien lo sabes, no te es ajeno
    que eres el único que siempre está presente
    cuando finalmente cae la lluvia
    que inunda mis ojos y mi cuerpo;
    siempre tú, sólo tú.
     
    ¡Qué lúdicos placeres ocultas en tus cuevas!
    Me traicionas, me elevas, me vuelves a redimir una vez más,
    sabes que esto me condena
    pero nunca, nunca has querido detenerte
    deleitándote en placeres conocidos
    que te retienen por el morbo de saborearlos nuevamente.
     
    Juguemos entonces, este corro solitario
    dónde sólo yo me persigo y me flagelo
    tomando mil y una formas que sólo mi mente crea
    con esa maldita paz de conocerme totalmente
    y saber que esto no me dañará más, no más de lo que ya está.
     
    ¿Algún día saldré de mi círculo?
    Sí, puedo hacerlo, pero tarde o temprano, se tornará en otra figura
    desde el concreto que está bajo mis zapatos
    hasta las nubes que rondan mi hogar
    sabes que este juego no acabará
    ni aquí, ni en otro sitio.
     
     
     
    Sí, una vez más, mi psique me vuelve a transversar todo.