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    3/18/2007

    Writer's Wings.

     

     
    Ella camina por la calle, pero su mente está en otro lado. Inventando, siempre inventando. Las luces de los autos, los colores del cielo, los rostros de las personas, los ruidos cotidianos. Millones de historias, miles de cuentos, cientos de anécdotas por contar. Aunque no lo quiera, en su mente se van estructurando uno a uno los relatos, y también, sin poner oponerse, vive cada uno hasta que se vuelven parte de su ser. Fantasía o realidad, en el mar de palabras que conforman su acervo tipográfico, ella escoje las más adecuadas y las va colocando en su lugar. A veces sueña con sitios a los cuales nunca ha ido, habla con seres que no existen, conoce gente de otras culturas, juega a ser alguien más. Es ahí donde surge la inspiración, el punto en que se levanta de la cama y comienza a escribir. No sabe por qué lo hace, ni tiene un objetivo claro...Ella diría que lo hace por pasar el tiempo, pero en su interior, la voz de su conciencia le dice que lo hace por necesidad. Escribir, narrar, expresar. No le bastan sus gestos, movimientos, voz y actitudes para decir lo que siente. Siempre necesita algo más. A veces sueña con que son las alas que tuvo que ocultar por miedo al rechazo lo que la impulsa a comunicarse así, poniendo sus pensamientos en personajes difusos, nacidos de la nada; pero a la vez, tan suyos y personales que nadie más puede saber qué harán más que ella. Tres personas en una: es el saldo que le dejó una intensa búsqueda en su interior, cuando decidió seguir a la mano que la guiaba a través del espejo de su alma. Y no, no es ninguna enfermedad mental, ella sabe que es perfectamente normal, es sólo esa necesidad de cuidar lo que aún tiene de inmortal, lo que aún la mantiene conciente de que en cierto modo es distinta. ¿Cuántas personas tienen alas en la espalda, pero nunca en su vida se dan cuenta de ello? Muchas, diría ella, porque las ha visto. Y no quiere el mismo destino. Por eso las alimenta de la única forma que puede hacerlo: su imaginación. Desde niña lo ha hecho, y desde el momento mismo en que aprendió el don de la lengua escrita, plasmó historias rudimentarias que sólo ella entendía. Ahora, ya no usa sus crayones en el piso de su cuarto, pero noche a noche, y sin que nadie lo sepa siempre, escribe una y otra vez, con la misma pasión de la vez primera, y se reinventa a sí misma toda una vida en tierras lejanas, lugares donde ha puesto casa, volviéndose la soberana de un país que sólo ella conoce, intentando torpemente dibujarlo en sus relatos; tal vez así, algún día, parte de su mundo salga a la luz, mostrándole a los demás que ella, como la luna, tiene más de una cara...
     
     

     
     
    Mi space cumplió un año el 4 de marzo, pero como yo no soy buena para las fechas, no lo recordé...Pero aún así, quiero darle las gracias a todos los que han pasado por aquí y han dejado su huella y aportación, gracias a los que siempre vienen a echar un vistazo, a los que me han linkeado a sus páginas y me recomiendan, gracias por el tiempo que han dedicado a leer durante unos minutos las divagaciones de esta escritora con aspiraciones de libertad. Sobre todo, gracias a los que se han preocupado por conocerme un poco más en persona, a los que se han vuelto, de una u otra forma, mis amigos. Yo espero sinceramente que ustedes sigan a mi lado, porque esta historia aún no conoce el fin.
     
     
    Sigamos volando juntos.
     
     
     
     
    3/10/2007

    Veneno/Antídoto --- Olvidado Corazón

     
    Para qué mentir
    si a través de tus ojos he cambiado
    para qué pretender
    si a pesar de todo soy la misma
    lejos de ideas y de decisiones
    y de caminos que puedan torcer mi objetivo
    nunca he podido envenenarme lo suficiente
    y creo que por eso lentamente me he vuelto inmune.
    ¿Y de qué me sirve?
    Si siempre he huído de lo que hay bajo mi cama,
    de los rostros en el agua,
    de la mano sanguiñolenta en el lavabo,
    de las sombras sin cuerpo en el pasillo.
    Vuelves y dices que no es igual,
    que ya no siento lo mismo,
    que ya no miro como antes.
    No es nada, tal vez te conteste
    y como siempre, otras palabras pasarán por mi mente
    pues mi cuerpo inmundo reaccionará afirmativamente
    pero mi mente se quedará en un limbo negativo.
    No intentes salvarme dándome el antídoto
    yo me he convertido en él.
    ¿No es así como se fabrica?
    Una gota, dos gotas, un poco de sangre,
    agreguemos un poco más...disuélvete...
    A veces me da miedo de que te des cuenta
    de lo cerca que ambos estamos danzando del abismo
    yo sé que no caeré, tengo alas invisibles
    pero...¿tú?
    Sí, tal vez tengo miedo a que algo te dañe
    y para protegerte, te alejo de mí misma
    porque sé que de alguna y otra manera te haré daño
    tarde o temprano, irremediablemente
    y dirás que todo valió la pena por los momentos felices
    o tal vez por todo lo compartido y lo que se quedará en el tintero.
    Yo sólo fingiré demencia y probablemente derrame lágrimas saladas de hipocresía
    diciendo palabras huecas que oculten que, sin que yo quiera
    me moriré por dentro y quedará el cascarón de mi ser
    listo para que algún parásito lo habite y juegue a ser yo
    tontamente, infinitamente
    hasta que se harte y la carne se termine de pudrir.
     
     
     
     
    Pero yo ya no estaré aquí para ver eso.
     
     
     
     
    ¿Y tú? ¿Tú dónde estarás?
     
     
     
     
    ¿Qué brazos te acogerán?
     
     
     
     
    ¿Quién será la que ahora esté a tu lado?
     
     
     
     
    Buena suerte y adiós, dicen los que olvidan.
     
     
     
     
    Pero a pesar de todo lo que diga y haga, yo no olvido.
     
     
     
     
    No sé olvidar nunca, todo lo voy guardando en el clóset.
     
     
     
     
    Y la pared es mi único testigo.
     
     
     
     
    Así que quédate tranquilo; eres parte de mi memoria...
     
     
     
     

     
     
    La otra vez destapé el piso de mi cuarto y encontré una estrella.
    No recordaba cuándo la había puesto ahí.
    Tal vez fue cuando era niña, la quise esconder para que nadie la poseyera.
    Y algo de mí se quedó bajo el piso, no fui la misma.
    Destapé otra parte y encontré un pedazo de la luna.
    A veces le tenía miedo a la oscuridad, la usaba para alumbrarme.
    Hasta que un día, decidí ser valiente y guardarla para aprender a vivir en la oscuridad.
    Aún no puedo salir de ella por completo.
    Revisando un poco más las baldosas, encontré otra hendidura.
    Levanté la losa y encontré un pedazo de corazón.
    No recordaba haberlo perdido; no lo había notado nunca.
    El pedacito de corazón estaba firme y lozano, en buenas condiciones.
    Así que decidí colocarlo de vuelta a mi pecho, donde pertenecía.
    Pero no pude lograr que encajara la pieza...
    Mi corazón, en efecto, tenía un lugar vacío.
    Pero el pedacito no encajó ahí.
    El óxido, la corrosión y el moho habían deformado el lugar, impidiéndole entrar como debía.
    Por lo cual, tomé el pedacito de corazón, y lo engullí de un solo bocado.
    Quería a toda costa tenerlo dentro mío, aunque después se fuera al excusado.
    Pero no se volvió mierda; se atoró en mi garganta.
    Ahora vivo así, con un poco de corazón en mi voz.
    Si canto, mi corazón late y le da ritmo a mis melodías.
    Si lloro, su compás le da la pauta a mis lágrimas.
    Nunca he podido vomitarlo; está firmemente sujeto y creo que echó raíces como un árbol.
    No me quiero tragar la estrella y la luna,
    siento que no tendrán los mismos efectos.
    Por lo tanto he decidido costurármelas en la espalda
    entre los omóplatos, a buen resguardo en mi columna vertebral.
    Ahí nadie podrá arrancarlas.
     
     
     
     
     
     
     
     
    Tengo lo que necesito para sobrevivir.